lunes, 23 de febrero de 2009

Sobre los animales


Primero debo aclarar que no me gusta Uribe y que no voy a defender el hecho de que siga como presidente. Pero cada domingo o lunes que leo los artículos de Daniel Samper termino asustada por la forma en que se refiere a los personajes políticos que se adueñan del país.

Segundo: ¡Bien por la libre opinión! Porque es lo único que nos queda para poder recuperar un país tomado por la mentira, la manipulación y el robo, pero me pregunto si la forma como Daniel Samper se refiere a los demás, es la indicada.

Hace dos semanas escribió un artículo titulado ‘Busco una mascota’, donde trató de animales a todos los que le parecieron, y está bien que esté de acuerdo con las teorías que hablan sobre los seres humanos como animales, o que evolucionamos de los monos, y hay muchas teorías que se podrían discutir. Pero no creo que seamos ‘perros’, ‘gatos’, ‘elefantes’, ‘cotorras’, y ‘pájaros’. Lo que nos diferencia de ellos -más que un pulgar- es una cultura, una capacidad para pensar, escribir, traicionar, crear, manipular –y no sólo con las manos, sino con las palabras-…

No sé usted, Daniel, pero yo no compraría una mascota con capacidades para traicionarme. Me daría pánico pensar que podría despertar por un vaso de agua, y de pronto encontrarla ahí, con los ojos abiertos, las manos atrás y algo escondido detrás de su espalda.

La semana pasada escribió un artículo- ‘Una frijolada para Piedad’- donde, al menos, no se refirió a ella como otra mascota. Sólo era una empleada del servicio, que al igual que usted y yo, tiene capacidades superiores a los animales.

En su último artículo, ¡Láncese al agua, Presidente!, me pude reír mucho. Es que en general, con sus últimos artículos me he reído, pero aún sigo sin comprender: ¿qué tiene usted contra los animales? Hay personas que nos creemos buenas moralmente, y también hay otras que se consideran así y terminan siendo el resultado de lo más denigrante que puede producir una sociedad, y entre esas dos especies, se encuentran los animales: los perros, gatos, elefantes, pájaros, animales marinos –como llamó a Álvaro Uribe y no pude evitar imaginarlo con cara de morsa-.

Mire Daniel Samper, lo que quiero decirle es que por favor no se refiera a las personas como animales, ellos podrían ofenderse. ¿Quiénes? Los animales, por supuesto. A cada cual, llámelo por su nombre para que sea menos ofensivo con sus palabras. Si es un corrupto, ladrón, lambón, víctima, manipulador, presidente, lo que sea, llámelo así.

Ahora me pregunto si en su próxima columna, de la siguiente Semana, hablará de animales salvajes o será más específico en alguna especie.


Por: Paula Andrea Gómez Saldarriaga

miércoles, 11 de febrero de 2009

Con el juicio corrupto

Colombia que ha sufrido muchas infamias, entre ellas los secuestros de muchos ciudadanos, también ha tenido que ver con horror cómo los medios de comunicación tratan el tema de la liberación de secuestrados como si fuera un zoológico lleno de animales que gritan, lloran, moquean y sonríen. Ésta es la impresión que me llevo después de ver los noticieros nacionales, después de leer repetidamente las mismas palabras, mismas imágenes, mismos comentarios.

Es cierto que la liberación de una persona que lleva secuestrada varios años, es un motivo de alegría y triunfo, pero en los diarios y noticieros están agotando la noticia y el tema hasta que ya no le encuentran más subtemas por manejar y terminan revelando aspectos que tal vez, no tendríamos que saber porque son asuntos que hacen parte de la intimidad de la familia y del secuestrado.

Uno de los casos particulares que más llama la atención para mostrar la intromisión y falta de respeto en el tratamiento de la información, es el de Clara Rojas y su hijo Emmanuel, cuando, en enero de 2008, Juan Gossaín le preguntó si era cierto que en un momento de desesperación había intentado ahogar a su hijo en un río. ¿Acaso eso era lo que necesitábamos saber los colombianos acerca de sus años de cautiverio? ¿Era más importante saber el nombre del padre del niño que conocer informaciones que pudo obtener estando en el campo?

El secuestro y la situación que padecen quienes lo viven es un tema que no se debería analizar desde afuera, es decir, no me parece correcto que alguien que no lo ha vivido o ha tenido una experiencia cercana, lo juzgue, lo señale y lo interprete. Estar en esa situación o ver sufrir a los seres queridos que sí lo están, vuelve vulnerables y manipulables a las familias, ante cualquiera que muestre intenciones de ayudar y dar un punto final a ese sufrimiento.

Como escribió Orson Scott Card en Una mirada incómoda a un futuro posible, “el afecto personal es un lujo que sólo se puede permitir una vez que se han eliminado los enemigos. Porque hasta ese momento, los seres queridos se convierten en rehenes, que minan el coraje y corrompen el juicio”.

La última liberación de uno de los secuestrados que se encontraba en cautiverio por motivos políticos, y que marcaron la historia del país, fue la de el exdiputado Sigifredo López. Tal vez no fueran únicamente algunas familias quienes tenían el coraje minado; era un país entero con el juicio corrupto, que tal vez aún siguen igual porque el tema de los secuestrados no ha terminado. Todavía quedan muchos que, aunque no tengan la misma voz que los políticos, aún sufren callados, en los campos del país.

Paula Andrea Gómez Saldarriaga