Primero debo aclarar que no me gusta Uribe y que no voy a defender el hecho de que siga como presidente. Pero cada domingo o lunes que leo los artículos de Daniel Samper termino asustada por la forma en que se refiere a los personajes políticos que se adueñan del país.
Segundo: ¡Bien por la libre opinión! Porque es lo único que nos queda para poder recuperar un país tomado por la mentira, la manipulación y el robo, pero me pregunto si la forma como Daniel Samper se refiere a los demás, es la indicada.
Hace dos semanas escribió un artículo titulado ‘Busco una mascota’, donde trató de animales a todos los que le parecieron, y está bien que esté de acuerdo con las teorías que hablan sobre los seres humanos como animales, o que evolucionamos de los monos, y hay muchas teorías que se podrían discutir. Pero no creo que seamos ‘perros’, ‘gatos’, ‘elefantes’, ‘cotorras’, y ‘pájaros’. Lo que nos diferencia de ellos -más que un pulgar- es una cultura, una capacidad para pensar, escribir, traicionar, crear, manipular –y no sólo con las manos, sino con las palabras-…
No sé usted, Daniel, pero yo no compraría una mascota con capacidades para traicionarme. Me daría pánico pensar que podría despertar por un vaso de agua, y de pronto encontrarla ahí, con los ojos abiertos, las manos atrás y algo escondido detrás de su espalda.
La semana pasada escribió un artículo- ‘Una frijolada para Piedad’- donde, al menos, no se refirió a ella como otra mascota. Sólo era una empleada del servicio, que al igual que usted y yo, tiene capacidades superiores a los animales.
En su último artículo, ¡Láncese al agua, Presidente!, me pude reír mucho. Es que en general, con sus últimos artículos me he reído, pero aún sigo sin comprender: ¿qué tiene usted contra los animales? Hay personas que nos creemos buenas moralmente, y también hay otras que se consideran así y terminan siendo el resultado de lo más denigrante que puede producir una sociedad, y entre esas dos especies, se encuentran los animales: los perros, gatos, elefantes, pájaros, animales marinos –como llamó a Álvaro Uribe y no pude evitar imaginarlo con cara de morsa-.
Mire Daniel Samper, lo que quiero decirle es que por favor no se refiera a las personas como animales, ellos podrían ofenderse. ¿Quiénes? Los animales, por supuesto. A cada cual, llámelo por su nombre para que sea menos ofensivo con sus palabras. Si es un corrupto, ladrón, lambón, víctima, manipulador, presidente, lo que sea, llámelo así.
Ahora me pregunto si en su próxima columna, de la siguiente Semana, hablará de animales salvajes o será más específico en alguna especie.
Por: Paula Andrea Gómez Saldarriaga