jueves, 5 de marzo de 2009

Ojo por ojo

El sadismo le debe su nombre a Donatien Alphonse François de Sade, que es considerado el primer escritor maldito de la época moderna.

El conocido Marqués de Sade nació en París en 1740 y pasó muchos años en la cárcel, donde escribió la mayoría de historias, novelas y obras de teatro, de las que sólo se recuperaron algunas que no cayeron en manos de la policía o de su propia familia.

Las novelas y obras de Sade contienen relatos eróticos y violentos, fundamentados en una filosofía de desprecio por las normas morales y religiosas. La ley del Talión, es el nombre de uno de sus cuentos donde relata la historia de un burgués que mantiene relaciones sexuales con su prima religiosa, y cuando su esposa lo cuestiona, el hombre le explica que esa es la forma de ganar la salvación divina porque el espíritu santo tomó su cuerpo. Luego su esposa decide vengarse y se acuesta con un vicario. Cuando el burgués la trata de prostituta, ella argumenta de la misma forma: que el espíritu santo tomó su cuerpo.

En la historia aparece el concepto de Ley del Talión como la conocemos hoy: “ojo por ojo, diente por diente, mano por mano… golpe por golpe” que es el mismo concepto ya existente en La Biblia (Éxodo 21: 23-25) y en el Corán (Cap 17, vers 33) que dice: “cuando un hombre es muerto injustamente, damos a su pariente próximo el poder de vengarlo. Que no exceda en la muerte”.

Vemos, entonces, que esta ley es la primera que pone regulaciones a la venganza, tratando de mantener un equilibrio entre el dolor causado y el dolor recibido. Si le cortan un brazo, puede cortar el brazo de quien lo hizo; si matan a su hijo, mate el hijo del asesino; si lo dejan ciego, prívelo de su visión.

El 3 de marzo de este año se conoció la noticia sobre la decisión de una mujer iraní que decide aplicar la Ley del Talión al hombre que le quemó los ojos con ácido, debido a su negativa para casarse con él.

Según las políticas de su país, esta medida es legal y tiene cientos de años de tradición. El problema es que en su cultura, la mujer vale la mitad de lo que vale el hombre, entonces la verdugo sólo podrá afectarle un ojo a menos que pague 20.000 euros, para poder ejecutar la sentencia de forma total.

En la historia islámica de los años 600, se encuentran algunos ejemplos de este tipo de venganza, donde se asesinaba a alguno de los jefes máximos en las batallas, y más tarde se cobraba represaria de la misma manera. Por ejemplo la Batalla del Camello donde vengaron el asesinato de Osmán –el yerno de Mahoma- que fue muerto supuestamente a manos de Alí –otro yerno-. De esta lucha nació la división del Islam entre sunnitas y chiítas. Esto muestra que la venganza puede marcar una cultura y volverse, incluso, política de ella.

Según la tradición y las leyes de Irán, y gracias a La Biblia, al padre del Sadismo y a otros autores que se han encargado de mantener vivas las historias y relatos de venganzas equilibradas; la mujer iraní –llamada Ameneh Bahrami- podrá aplicar, a su reo, la ley del Talión.

Por: Paula Andrea Gómez Saldarriaga

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