Harold Bloom es un crítico alemán que sostiene varias teorías acerca del estudio de la literatura como medio necesario para vivir. Odiado por muchos y amado por otros, Bloom ha escrito más de 20 ensayos entre los que se destacan ‘Genios’, ‘Shakespeare, la invención de lo humano’, Cómo leer y por qué’, ‘Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades’, ‘El futuro de la imaginación’ y el que más despertó interés entre el público y críticos “El canon occidental’.
Bloom es un enamorado de la literatura, aunque a diferencia de los enamorados no tiene nada que perder porque la cercanía al conocimiento es un juego en el que participa a la vez como amigo y a la vez como amante, y entonces perder no es una opción. Pues el amor y la amistad son sentimientos hermanos y no existe la forma de amar a alguien sin ser amigo, o de ser amigo sin amarlo -de cierto modo-, y la literatura es una amigo que aparece mientras se está en soledad: invita a reflexionar, a conocer personajes muertos o vivos, y sobre todo porque hay muchas formas de leerla para interpretar la ‘realidad’ de infinitas formas, y de hacer explícito lo que hay implícito en una lectura.
Un ideal es un pensamiento que se tiene de algo que parece imposible de alcanzar, pero si se trabaja en ello constantemente, es probable que se logre un acercamiento interesante, con la posibilidad de permitir que otros lo sigan construyendo. Así como millones de vivos del pasado –y muertos del presente- lucharon por conseguir una rápida y efectiva forma de comunicación, pasando por señales de humo, la rueda, las cartas, entre otros; los muertos del futuro, contamos con herramientas como la Internet, la telefonía, y en general, tecnología que nos permiten desarrollarnos a través de sueños cumplidos, que otros hombres tuvieron antes que nosotros.
El ideal de Harold Bloom cada vez se ve más amenazado por las herramientas que en algún momento fueron ‘el ideal’ de otros. Los niños y jóvenes de la actualidad no son grandes lectores como lo fueron los de otra época, es por eso que Bloom ha escrito libros con los que busca llegar al mayor número de personas posibles para que al igual que él estudien y se enamoren de la literatura que es necesaria para acercarse a la sabiduría y de este modo poder vivir mejor.
Genios y escritores
‘Genios: un mosaico de cien mentes creativas y ejemplares’, es una lista de ‘genios’ –como su autor los llamaría- que han dejado en sus escritos, la esencia de lo humano, del pensamiento, y sobre todo la confianza en sí mismo, que les permite ser dueños de su propia vida.
Shakespeare, es el más grande de los genios según Bloom porque es uno de los pocos autores que logra representar la realidad de sus tantos y diversos personajes -a través de diálogos-, con una naturalidad donde más que una obra de teatro, parece un acto en el escenario del mundo. También por la estética del lenguaje que se encargó de educar en la universalidad, a algunos de los ‘genios’ que ocupan otros lugares de su lista. Es por esto que ha dedicado varios capítulos de sus ensayos a hablar del autor de las obras famosas ‘Romeo y Julieta’, ‘Hamlet’, ‘El mercader de Venecia’, y por si fuera poco, escribió un libro de más de 700 páginas –‘Shakespeare, la invención de lo humano’- donde al igual que en las clases que ha dictado a sus alumnos de la universidad Yale, enseña a leer y hace un análisis de la obra de quién “nos creó tal cual somos”, por el gran número de personajes que reflejan la esencia de lo que es el ser humano a partir de su ingenio, carácter, inteligencia, maldad, y los aspectos que salen a relucir en algún momento.
Los ‘genios’ de Bloom, son aquellos que logran expresarse en su propia naturaleza y son únicos por excelencia. No la excelencia que entendemos como el hombre que imita algo a la perfección, sino al hombre que muestra su vida en una expresión creativa: al músico que toca los acordes que salen directo del alma, el escritor que utiliza palabras prestadas pero logra frases propias, el dibujante que distingue una gama de colores, no por los nombres, sino por el sentimiento que nace partir de ellos… el niño que juega con sus propias reglas que dejan de ser reglas cuando ve la necesidad de modificarlas.
Así cómo en la pintura se busca interpretar, más que comprender; en la literatura se busca apreciar, más que analizar. Apreciar con admiración y agradecimiento por permitir que lo leído produzca un enriquecimiento en el pensamiento del lector; es por eso que en ‘Cómo leer y por qué’ y ‘Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades’, Harold Bloom busca, a través de muestras y ejemplos de autores y obras en las que no falta Shakespeare, Chéjov, Hemingway, Dostoievski, Oscar Wilde, Carroll y otros de los autores que considera geniales, para que los -genios–niños y jóvenes del mañana, encuentren en los libros lo que no les brinda la televisión y el computador: “una formación de la personalidad y una vuelta a la subjetividad de los sentimientos acendrados y los pensamientos profundos”, y un sentido de apreciación que les falta para poder formarse una personalidad que les permita ser ellos mismos. En este mundo mediatizado es necesario que las personas llenen con la literatura, el vacio que por naturaleza nace a medida que crecen y conocen su mundo, porque las propagandas, videojuegos y la cultura de consumo, sólo les crean nuevos vacíos imposibles de satisfacer.
La lectura es una búsqueda de una parte de nosotros mismos en los libros. Más que encontrar respuestas, tener temas de conversación, creer ciegamente o entretenerse, la lectura invita a la reflexión y como consecuencia a unas conclusiones que el lector asume y aplica a su vida para vivir mejor. Es por eso que Bloom, escribió ‘El canon occidental’: "porque somos mortales y nuestro tiempo es limitado" y aunque se desee, no es posible leerlo todo. Con esta guía de 26 autores se tiene una base excelente sobre qué leer, empezando con autores de ‘la edad aristocrática’ –que incluye autores medievales-, hasta ‘la edad caótica’ (modernidad y época actual). Sabiendo también que los autores elegidos para el libro no escribieron con cargas ideológicas, sino por el simple placer de hacerlo, y sus principales elementos son la originalidad y la extrañeza. Primordiales para decidir si una obra es canónica.
Leer a Bloom es conocer de muchos autores y saber que nos están esperando para mostrarnos su experiencia. Obliga a realizar un estudio de los libros que tenemos en la biblioteca para alegrarnos cuando encontramos a alguno de sus genios, y sabemos que lo hemos leído, o cuando no nos hemos permitido siquiera ojearlo, pero sabemos que es un amigo guardado en algún estante. Leer a Bloom, ante todo, significa comprender que es posible entender al mundo a través de las letras de Shakespeare, Dostoievski, Woolf, Tolstoi, Dante y todos los genios que dejan en sus escritos la esencia de su individualidad.
Bloom es un enamorado de la literatura, aunque a diferencia de los enamorados no tiene nada que perder porque la cercanía al conocimiento es un juego en el que participa a la vez como amigo y a la vez como amante, y entonces perder no es una opción. Pues el amor y la amistad son sentimientos hermanos y no existe la forma de amar a alguien sin ser amigo, o de ser amigo sin amarlo -de cierto modo-, y la literatura es una amigo que aparece mientras se está en soledad: invita a reflexionar, a conocer personajes muertos o vivos, y sobre todo porque hay muchas formas de leerla para interpretar la ‘realidad’ de infinitas formas, y de hacer explícito lo que hay implícito en una lectura.
Un ideal es un pensamiento que se tiene de algo que parece imposible de alcanzar, pero si se trabaja en ello constantemente, es probable que se logre un acercamiento interesante, con la posibilidad de permitir que otros lo sigan construyendo. Así como millones de vivos del pasado –y muertos del presente- lucharon por conseguir una rápida y efectiva forma de comunicación, pasando por señales de humo, la rueda, las cartas, entre otros; los muertos del futuro, contamos con herramientas como la Internet, la telefonía, y en general, tecnología que nos permiten desarrollarnos a través de sueños cumplidos, que otros hombres tuvieron antes que nosotros.
El ideal de Harold Bloom cada vez se ve más amenazado por las herramientas que en algún momento fueron ‘el ideal’ de otros. Los niños y jóvenes de la actualidad no son grandes lectores como lo fueron los de otra época, es por eso que Bloom ha escrito libros con los que busca llegar al mayor número de personas posibles para que al igual que él estudien y se enamoren de la literatura que es necesaria para acercarse a la sabiduría y de este modo poder vivir mejor.
Genios y escritores
‘Genios: un mosaico de cien mentes creativas y ejemplares’, es una lista de ‘genios’ –como su autor los llamaría- que han dejado en sus escritos, la esencia de lo humano, del pensamiento, y sobre todo la confianza en sí mismo, que les permite ser dueños de su propia vida.
Shakespeare, es el más grande de los genios según Bloom porque es uno de los pocos autores que logra representar la realidad de sus tantos y diversos personajes -a través de diálogos-, con una naturalidad donde más que una obra de teatro, parece un acto en el escenario del mundo. También por la estética del lenguaje que se encargó de educar en la universalidad, a algunos de los ‘genios’ que ocupan otros lugares de su lista. Es por esto que ha dedicado varios capítulos de sus ensayos a hablar del autor de las obras famosas ‘Romeo y Julieta’, ‘Hamlet’, ‘El mercader de Venecia’, y por si fuera poco, escribió un libro de más de 700 páginas –‘Shakespeare, la invención de lo humano’- donde al igual que en las clases que ha dictado a sus alumnos de la universidad Yale, enseña a leer y hace un análisis de la obra de quién “nos creó tal cual somos”, por el gran número de personajes que reflejan la esencia de lo que es el ser humano a partir de su ingenio, carácter, inteligencia, maldad, y los aspectos que salen a relucir en algún momento.
Los ‘genios’ de Bloom, son aquellos que logran expresarse en su propia naturaleza y son únicos por excelencia. No la excelencia que entendemos como el hombre que imita algo a la perfección, sino al hombre que muestra su vida en una expresión creativa: al músico que toca los acordes que salen directo del alma, el escritor que utiliza palabras prestadas pero logra frases propias, el dibujante que distingue una gama de colores, no por los nombres, sino por el sentimiento que nace partir de ellos… el niño que juega con sus propias reglas que dejan de ser reglas cuando ve la necesidad de modificarlas.
Así cómo en la pintura se busca interpretar, más que comprender; en la literatura se busca apreciar, más que analizar. Apreciar con admiración y agradecimiento por permitir que lo leído produzca un enriquecimiento en el pensamiento del lector; es por eso que en ‘Cómo leer y por qué’ y ‘Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades’, Harold Bloom busca, a través de muestras y ejemplos de autores y obras en las que no falta Shakespeare, Chéjov, Hemingway, Dostoievski, Oscar Wilde, Carroll y otros de los autores que considera geniales, para que los -genios–niños y jóvenes del mañana, encuentren en los libros lo que no les brinda la televisión y el computador: “una formación de la personalidad y una vuelta a la subjetividad de los sentimientos acendrados y los pensamientos profundos”, y un sentido de apreciación que les falta para poder formarse una personalidad que les permita ser ellos mismos. En este mundo mediatizado es necesario que las personas llenen con la literatura, el vacio que por naturaleza nace a medida que crecen y conocen su mundo, porque las propagandas, videojuegos y la cultura de consumo, sólo les crean nuevos vacíos imposibles de satisfacer.
La lectura es una búsqueda de una parte de nosotros mismos en los libros. Más que encontrar respuestas, tener temas de conversación, creer ciegamente o entretenerse, la lectura invita a la reflexión y como consecuencia a unas conclusiones que el lector asume y aplica a su vida para vivir mejor. Es por eso que Bloom, escribió ‘El canon occidental’: "porque somos mortales y nuestro tiempo es limitado" y aunque se desee, no es posible leerlo todo. Con esta guía de 26 autores se tiene una base excelente sobre qué leer, empezando con autores de ‘la edad aristocrática’ –que incluye autores medievales-, hasta ‘la edad caótica’ (modernidad y época actual). Sabiendo también que los autores elegidos para el libro no escribieron con cargas ideológicas, sino por el simple placer de hacerlo, y sus principales elementos son la originalidad y la extrañeza. Primordiales para decidir si una obra es canónica.
Leer a Bloom es conocer de muchos autores y saber que nos están esperando para mostrarnos su experiencia. Obliga a realizar un estudio de los libros que tenemos en la biblioteca para alegrarnos cuando encontramos a alguno de sus genios, y sabemos que lo hemos leído, o cuando no nos hemos permitido siquiera ojearlo, pero sabemos que es un amigo guardado en algún estante. Leer a Bloom, ante todo, significa comprender que es posible entender al mundo a través de las letras de Shakespeare, Dostoievski, Woolf, Tolstoi, Dante y todos los genios que dejan en sus escritos la esencia de su individualidad.
Por Paula Andrea Gómez Saldarriaga