sábado, 7 de septiembre de 2013

Oh soledad

Oh soledad
Es usted tan hermosa y peligrosa.
Todavía recuerdo el día en que te aprendí a amar. También recuerdo cuando te empecé a extrañar.

Querida soledad quiero entenderte un poco más porque te estoy sintiendo en las personas que un día me diste cuando te ibas a marchar.

¿Quieres un silencio? Te los regalo todos. Se que son a veces tus amigos pero no los quiero ahora.

Mejor, te propongo un trato. Llévalos contigo ahora y cuando no los quieras más me los prestas un rato, que cuando te hagan falta puedes venirlos a buscar.

Con cariño, tu amiga de siempre.

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