En el ascensor del edificio viejo donde vivía mi tía, caben 10 personas, cuando se detenía en algún piso frenaba con una fuerza tal que alcanzaba a sentir como las mariposas del estómago se revolvían.
En el apartamento había un sofá vino tinto enorme que hace un mes, tuvieron que bajar por las escaleras porque en el ascensor no cabía, y que sorpresa se llevó mi tía cuando supo que no lo podía subir a su nuevo apartamento –en un catorceavo piso-. Ni por el ascensor del apartamento moderno, que escasamente le caben 6 personas, ni por las escaleras en forma de caracol que no permiten la subida del mueble.
Después de lamentarse un rato en el parqueadero del edificio, decidió meter el sofá en el apartamento de mi hermano y se puso furiosa al ver que a ese noveno piso si llegó vía escaleras.
El edificio donde vive mi hermano es 10 años más viejo que el de mi tía y uno está ubicado al lado del otro.
El edificio donde vive mi hermano es 10 años más viejo que el de mi tía y uno está ubicado al lado del otro.
Dentro de 10 años, al frente del edificio de mi tía, habrá una construcción nueva. Me pregunto si los nuevos inquilinos van a contratar un helicóptero para introducir los muebles por el balcón, o si comprarán sillas portátiles para que puedan subirse por el ascensor en el que sólo podrán entrar dos personas, según los cálculos.
Por Paula Andrea Gómez Saldarriaga
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