Un asesino judío fue indultado en lugar de Jesús según el Evangelio, y desde ese momento se ha documentado el odio hacia los judíos. Es culpa de Jesús de Nazaret o del mismo Jesús Barrabás –el indultado- que el antisemitismo o mejor llamado -por el filósofo israelí Gustavo Perednik- Judeofobia, haya sido y sea el causante de tantas guerras recaídas sobre la humanidad.
El mercader de Venecia de William Shakespeare y El judío de Malta de Christopher Marlowe son dos obras literarias y teatrales, que cuentan con algunos personajes y situaciones comunes que sirven de referente para conocer el trato a los judíos y los sistemas económicos y legales del siglo XVI. Y quien lo iba a creer, sería la base del sistema económico y legal, actual.
Shylock y Barrabás son dos judíos que en un comienzo se dejan ver como personas de buena fe, cuyo mayor interés se encuentra en acumular riquezas y mostrarse como personas pacíficas que a diferencia de los cristianos, están dispuestos a convivir en armonía con los miembros de la sociedad, a pesar de ser humillados y fastidiados por los que guardan fe en Cristo. En cambio, para ese entonces, los cristianos se muestran como seres crueles y desalmados que no consideran a los judíos, personas dignas.
En ambas obras –escritas en el mismo siglo- puede verse lo que se entiende por ley y la importancia de que sea cumplida para no manchar el nombre de una ciudad. En El mercader de Venecia, cuando aclaman piedad por la vida de Antonio, que se encuentra en manos de Shylock, y el juez –a pesar de querer ayudarlo- se niega a romper las leyes debido a que dicha anomalía quedaría grabada en la historia de Venecia y dejaría de ser una ciudad con leyes irrompibles.
Aunque ambos judíos se muestran inteligentes y fríos manipuladores, hay un momento en las historias donde ambos se ven burlados por sus hijas que enamoradas, se convierten al cristianismo. La ley, que también los burla, encuentra la manera para despojarlos de todas sus pertenencias, dejándolos abatidos con sólo una pequeña fracción de sus posesiones, que es recuperada a través de la mentira o de la falsa bondad de los cristianos que anteriormente se mostraban intolerantes.
Los judíos dieron un primer y triunfante paso, y esto los llevó a cobrar por el tiempo, del que según los cristianos, el único dueño era dios. Por esto, los primeros se enriquecieron y los segundos, lentamente cedieron al darse cuenta de que era la única forma para que las riquezas crecieran, a través de los intereses, y a través del tiempo. Intereses que eran los únicos intereses de los judíos, y valga la redundancia. No me refiero específicamente a intereses financieros, sino de todo tipo. Como la libra de carne, que Shylock reclama a Antonio.
En las obras de Marlowe y Shakespeare aparecen dichos intereses de manera explícita cuando Barrabás hace la reflexión después de ayudar a invadir Malta: “Viviré haciendo mi amigo a quien más provecho me dé. Esta es la vida que solemos llevar los judíos, como es razonable, porque los cristianos hacen igual”. También aparece explícito el interés económico de Shylock cuando se entera de los gastos desmesurados que está cometiendo su hija fugada, con la fortuna que le robó: “Preferiría que mi hija estuviera muerta a mis pies, con los ducados en el ataúd y las joyas en las orejas".
Como dice Barrabás y en otro momento Shylock, aprendieron de los cristianos a ser crueles, despiadados, interesados, vengativos y rencorosos. Por eso califico las obras de Marlowe y Shakespeare como documentos históricos que a través de un juego de humillación entre unos y otros (cristianos y judíos) dejan ver que el problema entre ambas culturas, no sólo se debe a la muerte del padre del cristianismo por culpa de un judío, sino por el gran paso que dieron los semitas al acumular riquezas a causa del tiempo del que el hombre no era dueño. Sistema que aun se mantiene vigente y en el que se basa la economía.
Por: Paula Andrea Gómez Saldarriaga
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