lunes, 11 de mayo de 2009

Cheshire y los temas libres

Anoche tuve un sueño donde los árboles caminaban. Los pequeños –en su proceso de aprendizaje- hacían desastres en las ciudades al tropezar con las bicicletas, otros se atravesaban en las calles consiguiendo que el tráfico colapsara, los que empezaban a gatear, dejaban ramas por todos lados; los niños corrían por ahí traspasando vidrios de los almacenes, los adolecentes rebeldes querían fumar y a veces se incendiaban accidentalmente, y los ancianos, iban como sonámbulos –en una ciudad de sonámbulos-.

En el sueño apareció un gato de Cheshire, llamado Cheshire, y era idéntico al de un gráfico del libro que me leía la noche anterior: en tonos grises, con un brillo opaco en esos ojos saltones, sentado en la rama de uno de esos árboles móviles y una sonrisa macabra que quedaba flotando en el aire cuando el gato se desvanecía. “Podrás ver a un gato sin sonrisa pero nunca a una sonrisa sin gato”, dijo el personaje, cuyo nombre pertenece a un condado de Inglaterra, donde nació Lewis Carroll –autor de Alicia en el país de las maravillas, Alicia a través del espejo y otras obras llenas contenido lógico-matemático y una mezcla musical y poética.

Es curioso que al ver fotografías de gatos, tomadas en la noche, con una cámara de celular mediocre, lo único que aparece en la imagen, es un par de ojos brillantes color rojo o amarillo, y es miedoso ver que de Cheshire, solo se ve esa sonrisa hipócrita que tantas pesadillas me produjo en la infancia. Hasta ahora el sueño transcurría normal.

Luego apareció una monja con bigotes, a la que se le movía la túnica por la velocidad que llevaba en sus patines. ‘Pobre monja, tiene la medias mojadas’, pensé, y me di cuenta que yo era uno de esos árboles sonámbulos. ‘¿Qué comen los árboles?’, me pregunté y busqué al sol para que me diera la respuesta, pero no estaba. ‘¿Acaso nos morimos de hambre los días sin sol?’, encontré un gato flaco que carecía de sonrisa pero tenía brillo en los ojos: ‘este no es especial como Cheshire porque tiene el brillo donde no pertenece’, así que decidí comerlo. No pensaba morir de hambre en mi primer día como árbol viejo.

El gato pasó entero por mi boca y siguió derecho por el tronco. Luego lo vi salir por una de las raíces, o piernas… o patas, y huyó despavorido. -¡Gato!, ¡oye!, ¿aló?, ¿aló?-. Me di cuenta que los árboles no hablábamos. ‘¿Entonces para qué tenemos boca si no hablamos y no comemos?’… ‘Alguna sonrisa hipócrita deberías tener’, me respondí y de nuevo apareció Cheshire, el gato feliz.

-“Escribe el artículo de opinión sobre el tema libre”, y su sonrisa perduró mucho rato en el aire. El sueño comenzaba a transformarse en una pesadilla, pero no porque tuviera que hacerle caso a Cheshire, sino porque me di cuenta que ese sueño voluble se empezaba a dejar manipular por mi cabeza: ‘ahora no eres árbol, eres ratón’, pensé, y me encontré corriendo para salvar mi vida antes de que el gato que –cuando era árbol- me había intentado comer, me atrapara. ‘Quiero un helado de nuez’, y el helado apareció por arte de magia en mi brazo inmóvil -pues era una estatua-. ‘No es justo, yo quiero comerlo… ahora quiero ser Paula’... Y desperté con la mano vacía, pensando en ese gato que probablemente estaría disfrutando el helado de nuez. ‘Ojalá comparta con el pobre árbol anciano que no pudo comer gato’.

-“Escribe el artículo de opinión de tema libre”, recordé las palabras de Cheshire -el macabro- y fui por el periódico a buscar los temas de esta semana: “Se confirma tres casos de gripe AH1N1 en Colombia”, “No a la reelección del presidente”, “la Fiscalía acusa al ex director del DAS”, “el papa Benedicto esta en Israel”, “Jacob Zuma, nuevo presidente de Sudáfrica”… -‘Supongo que el tema es libre. Además, prefiero la realidad de los sueños que la realidad de la realidad’, pensé y luego –con los dedos- empecé a teclear.

Por Paula Andrea Gómez Saldarriaga

3 comentarios:

  1. ... ahora la esperanza sólo se enfoca en esta página...

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  2. Porque hooombre, no ves que tu ventana ya no es mi amiga? algo tiene que quedar por algún lado! no?

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